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Déficit Fiscal, una mirada alternativa al consenso dominante.

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Por: Fernando Córdoba, Federico Larrache. Estudiantes de la Licenciatura en Economía Política UNGS.

Muchas veces hemos escuchado a los funcionarios de cambiemos, influenciados por el FMI, repetir hasta el hartazgo que los problemas de la economía actual se explican exclusivamente por el déficit fiscal producto del exceso y de la fiesta del gobierno anterior. De esta manera el oficialismo argumenta que “el estado ha gastado más de lo que debe”. De ahí surge la batería de políticas económicas monetarias y fiscales contractivas que empeoran en el corto plazo la calidad de vida de las mayorías populares. Sin embargo, se promete salir de esta “tormenta” apelando al esfuerzo y se garantiza un gran futuro con lluvia de inversiones y días soleados.

El argumento de este tipo de planteos es muy básico, tanto que ha llegado a penetrar en el sentido común sosteniendo que el manejo de la economía es como el de una casa. En este sentido, no podés gastar más de lo que tus ingresos te lo permiten. Pero veremos que esto no es cierto. Incluso es positivo que el estado tenga cierto déficit si ello implica que está destinando más recursos a los que menos tienen. Además, el Macrismo no terminó con el déficit si no que cambió el rumbo y se destina a pagar deudas externas ineficientes ya que con dicho endeudamiento no se generó ninguna riqueza que lo compense.

En contraposición a la economía dominante, desde una perspectiva diferente a la de Cambiemos, uno podría pensar que un estado a través del Gobierno Nacional cuenta con distintas herramientas que van más allá de las de una casa. Por ejemplo, el estado cuenta con un Banco Central que le permite imprimir su propia moneda. ¿Pero que es la moneda?

El pensamiento del oficialismo es básico y surge de la corriente monetarista del dinero. Esta, explica los orígenes de la moneda relacionándolo con el desarrollo de los mercados para facilitar los intercambios y reducir los costos de transacción. El dinero es como una mercancía más que tiene una dinámica propia. En este sentido el estado primero tiene que recaudar esa mercancía para afrontar sus gastos.

Desde una visión alternativa y a diferencia del rancio monetarismo, la corriente “Cartalista” busca entender por qué las monedas son reconocidas como tales independientemente del material utilizado para su elaboración, sea: plata, papel, oro, sal, etc. Sostiene que la moneda es aceptada como medio de pago universal por la autoridad del estado de recaudar impuestos con esa moneda, es decir, el estado crea una unidad de cuenta social que se expresa en dinero de circulación legal y no tiene nada que ver con su valor intrínseco.

Esta corriente, a través de un análisis histórico, invierte la causalidad y sostiene que el Estado está obligado a realizar gastos para que los agentes privados puedan pagar sus impuestos. Es así que dicha moneda pasa a ser demanda por todo aquel que deba pagar los impuestos con esa unidad de cuenta. Dicho de manera esquemática y en contra del discurso dominante del déficit fiscal como algo a corregir: el Estado gasta para sostener el crecimiento de la economía. Luego recauda a través de los impuestos derivados de la actividad económica. Por ende, el déficit fiscal es un estado natural de la economía y no el equilibrio fiscal o el superávit como sostiene cambiemos que implica ahorro de los recursos del Estado a través de la disminución de la actividad económica en un contexto de desigualdad social y pobreza en aumento.

Además una cuestión muy instalada en los últimos tiempos en la sociedad, afines a la corriente monetarista, es que la inflación se debe al exceso de emisión monetaria. El argumento se cae a pedazos al observar que pese a la contracción monetaria que intenta implementar el gobierno a través de instrumentos financieros como las Leliq y las altas tasas de interés, que absorben los pesos de la economía, los aumentos de precios perduran. Estos se deben más que a un exceso de emisión monetaria, fundamentalmente, al aumento de tarifas públicas y la consecuente dolarización de las mismas, la eliminación de las retenciones a las exportaciones de productos primarios como así también a las megas devaluaciones, todas decisiones de política económica del gobierno de Macri.

Para finalizar, desde una perspectiva crítica, es nuestra responsabilidad como estudiantes de Economía Política formados en Universidades Públicas con una mirada diferente a la gestión actual, desentrañar todo este tipo argumentos que solo representan los interese de unos pocos a nivel mundial para volver a un sendero de crecimiento con desarrollo e inclusión social.

 

 

 

 

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