Inicio Religion Local Conclusión de la fase diocesana de la Causa de Canonización del Padre...

Conclusión de la fase diocesana de la Causa de Canonización del Padre Mauricio Jiménez S.J.

248
0

Este miércoles 31 de julio festividad de San Ignacio de Loyola fundador de la Compañía de Jesús en la sede episcopal de San Miguel en la Argentina tuvo lugar el acto por el cual concluyo la fase diocesana del proceso de Canonización del Siervo de Dios Mauricio Jiménez S.J.. Presidió el acto el Obispo local Damián Gustavo Nannini quien tuvo las palabras inaugurales que fueron continuadas por una oración para pedir la glorificación del Siervo de Dios por el Vicepostulador de la Causa Padre Julio Merediz S.J.. A continuación se hizo el juramento prescripto del Tribunal que instruyó el proceso: Pbro. Fernando de la Peña (Delegado Episcopal), Pbro. Hernán Palacios (Promotor de Justicia) y Hna. Isabel Fernández (Notaria).Luego se presentaron las cajas con los documentos y el trabajo de la Comisión Histórica que revisadas por el Obispo fueron cerradas y lacradas para ser entregadas en Roma en la Congregación para la Causa de los Santos. Entre los participantes se encontraban el Provincial de los Jesuitas Rafael Velasco, el Párroco de la Catedral de San Miguel Francisco Ochiuzzi, el Superior del Colegio del Salvador Andrés Aguerre S.J. y otros sacerdotes y laicos.

 

Resumen Biográfico del  Siervo de Dios  Padre Mauricio Jiménez (1881-1954)

El Siervo de Dios nació en Castilruiz, Soria (España), el 22 de setiembre de 1881, fiesta litúrgica de San Mauricio de Tebas y compañeros mártires. A los 15 años, el 14 de junio de 1897, ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús en Veruela, proveniente del Seminario Diocesano donde había estudiado el ciclo básico de la escuela secundaria. Luego de sus estudios eclesiásticos fue ordenado sacerdote el 27 de julio de 1913 en el Colegio Máximo de Dertos (Tarragona).

Sus primeros trabajos apostólicos los realizó en el Colegio de Orihuela (1915-1924) del cual fue Rector. En  1924 fue trasladado como Rector del Noviciado-Juniorado (formador de un centenar de jesuitas en su primer lustro de vida religiosa) de Veruela. De donde, después de seis años, partió hacia Argentina para cumplir la misma misión en la cual ya se había destacado como un eximio formador de jóvenes jesuitas futuros discípulos de Jesús y misioneros de su Evangelio.

El 24 de Diciembre de 1930 asumió como  Maestro de Novicios en el Colegio de la Sagrada Familia de Córdoba cargo que desempeñó hasta el 18 de abril de 1948. Además en estos 18 años fue en dos oportunidades Rector de esa Casa que incluía además de 40 novicios, 65 juniores y entre sacerdotes y hermanos unos 35 jesuitas más; de los que dependían la Parroquia de la Sagrada Familia ubicada como el Colegio en el Barrio Pueyrredón de mayoría de familias obreras relacionadas al Ferrocarril Central Argentino, también la Asociación Obrera de la Sagrada Familia, el Colegio para alumnos externos con 300 alumnos, 2 capillas, capellanía del Hospital San Roque, 3 capellanías de casas religiosas  y algunas misiones como en Traslasierra en la Casa de Ejercicios fundada por el Santo Cura Brochero y que llevaban adelante sacerdotes de la Comunidad como Antonio Aznar.

Como formador también lo hizo siendo Instructor de Tercera Probación de sacerdotes jesuitas que de esta manera coronaban su formación religiosa y apostólica.

En todos los que entonces estuvieron con él recuerdan la paz que tenía y que comunicaba en su dirección espiritual, su fervor espiritual y su capacidad de discernimiento. Como un verdadero Padre asumía las cargas, angustias y preocupaciones de los hijos encomendados que recobraban junto a él, el consuelo espiritual que reconforta la fe para vivirla en obras, la caridad para ejercerla con fatigas y la esperanza en nuestro Señor Jesucristo iluminando el camino de la vida con firme constancia.

Inmediatamente determinado su rectorado en Córdoba fue nombrado Rector del Seminario Mayor Interdiocesano de Montevideo (Uruguay) (1948-1952) donde continuó su misión de formador y por la cual hoy es recordado (134 seminaristas y comunidad de 20 Jesuitas).

Desde 1952 trasladado a Buenos Aires se desempeñó como confesor en la Iglesia del Salvador, Director de Ejercicios Espirituales y Padre Espiritual de la Comunidad Jesuítica formada entonces por  27 Sacerdotes, 10 Maestrillos y 9 Hermanos. Tras un breve cáncer que lo consumió en quince días  falleció en una clínica cercana al Colegio del Salvador de Buenos Aires el 8 de diciembre de 1954, solemnidad de la Inmaculada Concepción en el Año Mariano Universal en el Centenario del dogma de la Inmaculada. Fue asistido por su ex novicio y en esa oportunidad su Superior el Padre José Antonio Sojo quien narra que una tarde cuando lo fue a visitar al Padre Mauricio este le dijo muy despacio, como cuando en las pláticas quería recalcar algo importante espiritualmente: “lo que vale, lo que cuenta es la misericordia del Señor – y luego de una pausa como para insistir -: la gran misericordia del Señor”. En la víspera de su muerte, luego de recibir el Viático y la Extremaunción dijo sus últimas palabras del Salmo 121: “¡Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la  Casa del Señor!”.

Fue enterrado en el Panteón que los padres Jesuitas tienen en Buenos Aires; y luego trasladado al cementerio del Colegio Máximo de San José, en San Miguel donde su cadáver estuvo allí unos ocho años en tierra. Al ser exhumado, veinticinco años después de su fallecimiento, su cuerpo se encontró incorrupto, como lo atestiguaron tres médicos que lo observaron totalmente flexible y conservado en su integridad. El cajón de zinc en que se encontraba en el momento de ser abierta  su tumba estaba desecho totalmente, y el agua y la tierra lo invadían todo. El 29 de junio de 1984, siendo Vice Postulador y Rector del Colegio Máximo de San José en San Miguel el P. Jorge Mario Bergoglio S.J., el Obispo de San Miguel, Mons. José Manuel Lorenzo, firmó el decreto por el cual se dió por comenzado el proceso de investigación sobre “vita et virtutibus” con miras a una eventual beatificación y canonización del Siervo de Dios Padre Mauricio Jiménez Artiga, S.J. El 8 de Marzo de 2018 sus restos han sido trasladados a la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de la Diócesis de San Miguel en Argentina donde el Pueblo de Dios pide por su glorificación y encomienda muchas intenciones.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here